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miércoles, 9 de abril de 2014

El totaltarismo renovado del régimen madurista-castrista










Juancarlos Vargas

Introducción.
Estas reflexiones fueron plasmadas inicialmente como consecuencia de las declaraciones del congresista liberal de oposición de nacionalidad canadiense Jim Karygannis, quien hace más de un año solicitó un debate de emergencia en el  Parlamento de Canadá para discutir la coyuntura política venezolana. Más recientemente se han reproducido declaraciones muy similares dentro del Parlamento Europeo, Parlamento Británico, los gobiernos de Alemania, Estados Unidos y Panamá, que nos han llevado a tratar de actualizar este artículo.

Dictadura Electoral y Régimen Neo-Totalitario.
El régimen que instauró Hugo Chávez en Venezuela, en principio, podría ser calificado como una dictadura electoral con rasgos de régimen neo-totalitario. Cabe destacar que el totalitarismo es una forma de gobierno que difiere sustancialmente de otras formas de gobierno como las tiranías y dictaduras cien por ciento puras, principalmente por la forma particular en que utilizan el terror. La Alemania Nazi y el gobierno comunista de Stalin fueron los dos regímenes totalitarios más estudiados del Siglo XX. No obstante, este concepto no es aplicable a todos los gobiernos comunistas ni a todos los gobiernos fascistas. Para Federico Welsch, otros regímenes totalitarios, sin ánimo de ser exhaustivo, que se podrían añadir a la lista son “la República Popular China en la época de Mao (Revolución Cultural), Camboya bajo la dictadura de Pol Pot, la Rumania de Caucescu, Afganistán bajo la dictadura talibán, Irak bajo la dictadura de Hussein y Corea del Norte”. Pero además, la disolución soviética dejó atrás ejemplos claros de formas totalitarias caracterizadas por el empleo de mecanismos formales democráticos para legitimarse, lo que explica la persistencia de los regímenes centroasiáticos, ruso y bielorruso, pero también la expansión de esta forma de democracia totalitaria en América Latina, como lo demuestran los regímenes venezolano, boliviano, ecuatoriano y nicaragüense, todos asociados al ALBA. Por esa razón se hace indispensable superar los conceptos simples y maniqueos que dominaron el lenguaje político durante el siglo XX.

El Régimen Chavista-Madurista-Castrista y los Elementos de un Totalitarismo renovado.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Maduro: mientras menos poderoso, más violento


ANDRÉS VOLPE |  EL UNIVERSAL
miércoles 5 de febrero de 2014  12:00 AM
El poder y la violencia son opuestos;
donde uno domina absolutamente falta el otro.
la violencia aparece donde el poder está en peligro [...]
Sobre la violencia - Hannah Arendt


La concepción de la política como fenómeno humano se ha enmarcado de una forma incorrecta. Es por esta concepción errónea que el poder ha degenerado en sinónimo de sometimiento, el cual conlleva ineludiblemente a la violencia. El poder político debería ser destinado al servicio de objetivos positivos, es decir, hacia objetivos estipulados en los cuerpos de leyes. Siendo de esta manera, el poder no implicaría sometimiento y la violencia podría entonces ser lógicamente desligada de éste. El poder y la violencia existirían de manera independiente. No obstante, es solo cuando el poder carece de legitimidad que la violencia se hace necesaria para preservarlo. Puede mejor iluminarse este punto con el gobierno venezolano: Mientras más ha ido perdiendo la legitimidad, más violenta se ha tornado la situación país. Mientras más decrece su poder, más violentos son. El poder es la capacidad de actuar en nombre de un grupo y la violencia es instrumental, lo cual la ubica como una manera de ejercer tal capacidad de actuar, pero no como constituyente de ésta. 

lunes, 25 de febrero de 2013

El Progresivo Desmantelamiento de las Instituciones y del Aparato Productivo del País



Por: Juancarlos Vargas

Al igual que otros regímenes con rasgos de totalitarismo, el  régimen neo-totalitario chavista se ha caracterizado por duplicar organismos públicos.  Esta duplicación de organismos y por ende la división de autoridad ha sido exitosa para generar la confusión que requieren los totalitarismos, y en general los gobiernos no democráticos con el propósito de mantenerse en el poder. Arendt señaló que la coexistencia de un poder real y del ostensible es una herramienta que se emplea con el propósito de alimentar la incertidumbre de la que se nutren los totalitarismos. [1]


La duplicación de organismos contribuye a la ineficiencia, pero para los gobiernos totalitarios la eficiencia pasa a un segundo plano, debido a que el principal objetivo del líder es detentar el poder total sacrificando para ello la eficiencia administrativa y la capacidad industrial y económica. Se justifica que la estructura del Estado no sea eficiente argumentando que esa situación es transitoria, pues conciben las victorias o derrotas en términos de periodos muy extensos, para lo que acuden a metas globales.

Los Estados totalitarios se caracterizan porque el dictador o líder totalitario debe mentir para mantenerse en el poder. “El sistema de mentir a todo el mundo puede ser empleado con seguridad sólo bajo las condiciones de la dominación totalitaria, donde la calidad ficticia de la cualidad cotidiana torna a la propaganda superflua. En su fase anterior a la conquista del poder, los movimientos totalitarios nunca pueden permitirse en el mismo grado ocultar sus verdaderos objetivos”[2].

Esa afirmación se sustenta en la necesidad que tienen los movimientos totalitarios de aprovecharse de las masas, toda vez que éstas constituyen un ingrediente fundamental para configurar un Estado totalitario, esto lo ha logrado Hugo Chávez a través de dadivas y promesas, pocas de ellas cumplidas a cabalidad y otras a medias tintas para aglutinar el chavismo duro, al cual movilizan con facilidad bajo la manipulación y el uso de los recursos económicos de todos los venezolanos, principalmente de las enormes ganancias provenientes de la comercialización del petróleo.

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Hay democracia en Venezuela?











Por: Juancarlos Vargas

Introducción.
Estas reflexiones fueron resultado como consecuencia  de las declaraciones del congresista liberal de oposición de nacionalidad canadiense Jim Karygannis, quien hace más de un año solicitó un debate de emergencia en el  Parlamento de Canadá para discutir la coyuntura política venezolana.

Dictadura Electoral y Régimen Neo-Totalitario.
El régimen que instauró Hugo Chávez en Venezuela, en principio, podría ser calificado como una dictadura electoral con rasgos de régimen neo-totalitario. Cabe destacar que el totalitarismo es una forma de gobierno que difiere sustancialmente de otras formas de gobierno como las tiranías y dictaduras cien por ciento puras, principalmente por la forma particular en que utilizan el terror. La Alemania Nazi y el gobierno comunista de Stalin fueron los dos regímenes totalitarios más estudiados del Siglo XX. No obstante, este concepto no es aplicable a todos los gobiernos comunistas ni a todos los gobiernos fascistas. Para Federico Welsch, otros regímenes totalitarios, sin ánimo de ser exhaustivo, que se podrían añadir a la lista son “la República Popular China en la época de Mao (Revolución Cultural), Camboya bajo la dictadura de Pol Pot, la Rumania de Caucescu, Afganistán bajo la dictadura talibán, Irak bajo la dictadura de Hussein y Corea del Norte”. Pero además, la disolución soviética dejó atrás ejemplos claros de formas totalitarias caracterizadas por el empleo de mecanismos formales democráticos para legitimarse, lo que explica la persistencia de los regímenes centroasiáticos, ruso y bielorruso, pero también la expansión de esta forma de democracia totalitaria en América Latina, como lo demuestran los regímenes venezolano, boliviano, ecuatoriano y nicaragüense, todos asociados al ALBA. Por esa razón se hace indispensable superar los conceptos simples y maniqueos que dominaron el lenguaje político durante el siglo XX.

El Régimen Chavista-Madurista-Castrista y los Elementos de un Totalitarismo renovado.

El régimen chavista reunió rasgos de un totalitarismo renovado, rasgos estos que se han profundizado aceleradamente desde que Maduro asumió la jefatura del Estado.  El régimen que ha gobernado Venezuela durante los últimos 15 años se caracteriza porque concurren las principales características que caracterizan a los regímenes de esta naturaleza, como: (1) concentración del poder en un líder y desarrollo del culto a la personalidad, lo cual incluso se mantiene luego de la desaparición física del líder; (2) sustitución del sistema de partidos por un movimiento de masas; (3) el miedo como mecanismo de dominación; (4) la progresiva abolición de las libertades y derechos de la persona humana; e) el desplazamiento constante del centro del poder; (5) la coexistencia del poder real y el ostensible; (6) uso de la propaganda y del sistema educativo para adoctrinar, (7) supervisión centralizada de la economía; y (8) la utilización del Derecho, a través de la manipulación de la legalidad con el propósito del logro de sus objetivos.

El Uso del Terror como medio para anular las libertades.
El terror es la herramienta que han utilizado los totalitarismos para evitar que los individuos puedan pensar y expresarse con libertad; les anula de manera progresiva sus derechos. Los gobiernos totalitarios nunca abandonan el uso del terror, ni siquiera cuando logran sus objetivos psicológicos: su verdadero horror se fundamente en que ejerce control sobre una población que ha sido completamente sometida.

Visto que los totalitarismos luchan por la dominación total de la población, esto trae como consecuencia que el líder se vea en la necesidad de establecer un mundo ficticio, pero a la vez debe acudir a todos los medios que sean necesarios para evitar que ese mundo ficticio alcance estabilidad, como consecuencia de ello los totalitarismos se caracterizan por el desprecio a la estricta adhesión a las normas jurídicas, pues la estabilización de las leyes obra en contra de la supervivencia del régimen.