El gobierno de Maduro al igual que el gobierno de su predecesor se ha caracterizado por hacer constante alusión al concepto de soberanía. Nunca antes en nuestra historia se ha abusado más del uso de este concepto que durante el régimen que ha gobernado al país durante los últimos 15 años.
En nombre de un modelo de soberanía defendido por las instituciones del Estado, el cual se basa en una concepción absoluta de este concepto, así como en el desconocimiento de tribunales y/o cualquier entidad internacional por encima de la República, este esquema ha tenido repercusiones económicas para Venezuela, pues en nombre de la denominada "soberanía petrolera" el régimen ha alejado la inversión extranjera directa del sector hidrocarburos, pues al proliferar las demandas ante tribunales constituidos de conformidad con las Reglas del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), el expresidente Chávez decidió en fecha 24 de enero de 2012 denunciar el Convenio Ciadi, esgrimiendo no sólo soberanía sino también la supuesta falta de imparcialidad del organismo debido a que respondería a intereses de Estados Unidos y a designios del capitalismo, por tratarse de una institución creada bajo el auspicio del Banco Mundial, esto ha creado desconfianza y por ende ha alejado la inversión extranjera, salvo los acuerdos que en condiciones desfavorables se han negociado con China, país al que progresivamente se le han entregado muchas de nuestras principales fuentes de riquezas, hipotecando el futuro de varias generaciones de venezolanos.


