Fuente: El Diario de Caracas
David Bonyuet
Ahora entiendo como Hitler se apodero de Alemania e hizo de su maldad el estandarte que avergonzaría al resto de los alemanes el resto de su historia. También ahora entiendo como Fidel Castro se apodero de Cuba con un discurso populista que lo perpetuaría en el poder: más de 50 años y ahí va. Ahora temo por mi querida Venezuela.
No hay excusa que este (des)gobierno arme a unos grupos irregulares como son los colectivos armados para atentar y exterminar a la población indefensa. Pero Maduro va más allá y ha tenido la desfachatez de pedir "respeto a los Tupamaros" e incluso dice “ya basta la agresión contra los Tupamaros” ante las voces que exigen su inmediato desarme. No contento con su violencia les ordena “candelita que se prende, candelita que se apaga” y ellos salen disparando diciendo: “¿Quieren plomo? Aquí tienen plomo”. No están apagando velitas de cumpleaños: ¡ESTAN ASESINANDO VIDAS! Recientemente en el Táchira los colectivos se escondieron en una ambulancia y pidiendo paso, pasaron y se bajaron disparando: Daniel Tinoco es una candelita que se apagó.
La Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez admite que las fuerzas del estado usan la tortura porque "tiene un sentido"; según ella, "se le infringe sufrimiento físico a una persona para obtener una confesión". En estos tiempos modernos ni a los criminales más depravados se les ha usado este "método tan ortodoxo", pero parece que los estudiantes son una excepción admisible en este estado de torcido (porque de derecho no es). Según la defensora del pueblo ahora hay que preguntarle al torturador si la paliza fue por diversión o fue por trabajo.