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viernes, 14 de junio de 2013

¿Hay democracia en Venezuela?











Por: Juancarlos Vargas // El Universal
Jueves 13 de junio de 2013

El Gobierno de Maduro, a pesar de su ilegitimidad de origen busca a toda costa ser percibido como democrático ante la comunidad internacional. En los últimos días hemos presenciado como el régimen ha ejecutado un conjunto de acciones con el propósito de lavar su rostro internacionalmente, muestra de ello, es la liberación bajo régimen de presentación del General (R) Rivero, quien había sido involucrado en la “Conexión Abril” que supuestamente buscaba desestabilizar al gobierno;  deportación de Tim Tracy, cineasta norteamericano catalogado al ser detenido por el SEBIN  como espía de la CIA, aunque nunca fue imputado de ningún delito; la reciente reunión entre el Ministro Jaua y el Secretario de Estado Kerry; solicitud del Ministerio Público para conceder libertad condicional a la jueza Afuini; y por si fuese poco el anunciado encuentro entre Maduro y el Papa Francisco.  

Esto ha despertado suspicacia dentro de la sociedad venezolana, pues es claro que Maduro está recurriendo a la fórmula que le permitió a Chávez mantenerse en el poder por 14 años a través de acciones basadas en la distorsión de la realidad, a fines de crear una apariencia de democracia. Para ello se recurre nuevamente a la manipulación de la legalidad por parte del Poder Judicial, toda vez que presentado el recurso de impugnación electoral por el fraude cometido el 14A, así como la recusación de dos magistrados de la Sala Electoral, quienes en el pasado fueron militantes del PSUV, hemos presenciado como esta recusación se declaró sin lugar y actualmente existe un retardo injustificado para decidir.

El régimen chavista-madurista, a diferencia de las dictaduras clásicas que se apartaban totalmente de la legalidad, ha venido creando un entramado jurídico con el propósito de mantenerse en el poder. Recurriendo el amedrentamiento a través de la persecusión política cuando se sienten presionados, amenazas de grupos paramilitares que operan al margen de la ley, como las Milicias Bolivarianas, el FBL, y los recientemente creados milicianos obreros. Además, se procura abolir de manera progresiva las libertades y derechos de los ciudadanos, todo ello dentro de un marco que se caracteriza por la celebración periódica de “elecciones”, sin que éstas sean transparentes.

Ahora bien, a diferencia de Chávez quien soportó su liderazgo en una abudante renta petrolera, en su   carisma, y en la conversión de la FFAA como un instrumento fundamental de su proyecto, Maduro luce desesperado ante una de las mayores crisis económicas que ha enfrentado el país, rumores de división dentro del estamento militar, y una serie  hechos de corrupción, que han salido a la luz pública a través de audios en los que se mencionan a  los principales funcionarios del gobierno.  

Responder la interrogante con que se títula el presente artículo, nos lleva a señalar que el régimen  podría ser calificado como una dictadura electoral con rasgos de régimen neo-totalitario. Cabe destacar que el totalitarismo es una forma de gobierno que difiere sustancialmente de las tiranías y dictaduras clásicas, pues se recurre a las leyes y a las decisiones de los tribunales para crear una apariencia de legalidad, a pesar que  progresivamente su busca la dominación total de la población, ello trae como consecuencia que el líder trate de establecer un mundo ficticio, en el que deba denuciar constantemente planes de desestabilización y atentados en su contra. Por otra parte la confrontación es necesaria para nutrir la revolución.

@jeisakuvargas
juancarloseisaku@gmail.com

viernes, 31 de mayo de 2013

Maduro salió de una máquina del tiempo













Los señalamientos de Maduro tienen como propósito, una vez más, desviar la atención de los múltiples problemas internos que aquejan al país, los cuales abarcan los señalamientos sobre la ilegitimidad del régimen, desabastecimiento de alimentos, inseguridad, alta inflación, nuevo brote de AH1N1, falta de papel toailet, las repercusiones por la nueva línea editorial de Globovisión, pugnas internas dentro del partido de gobierno que salieron a la luz pública a través del audio Mario Silva, todo lo cual se traduce en un grave problema de ingobernabilidad.

La política exterior de Nicolás Maduro luce desacertada, pues mientras que Hugo Chávez se caracterizó por privilegiar las relaciones presidente-presidente, logrando posicionarse como líder a nivel internacional, estrechando relaciones y estableciendo alianzas con países considerados claves para la denominada revolución, Maduro se muestra ante la comunidad internacional ilegítimo, desorientado, errático, propenso al autoritarismo y con deficiencias que busca llenar recurriendo a la Habana.

La incertidumbre y crisis económica que vive Venezuela ha tenido impacto sobre el ALBA, Petrocaribe, UNASUR y la CELAC, lo cual ha llevado a que actualmente se discuta la sustentabilidad de estas iniciativas. Aunado a ello, Maduro ha sido incapaz de asumir un liderazgo regional, por el contrario, ha propiciado diatribas constantes con el gobierno de EEUU, así como el ex presidente colombiano Alvaro Uribe y con los gobiernos de Perú y España, demostrando que su política exterior se caracteriza por la confrontación, práctica superada como consecuencia de las dinámicas de creciente interdependencia, globalización y universalismo que ha experimentado la comunidad internacional.

El discurso anti-norteamericano no se limita a Maduro, quien parece haber girado instrucciones a sus colaboradores más cercanos para que se pronuncien contra el gobierno de los Estados Unidos, e informen que se están develando planes desestabilizadores del Departamento de Estado, y de la CIA. Esta línea anti-imperialista incluso ha sido retomada por Eva Golinger, experta en estas lides, quien ahora atrincherada desde el Correo del Orinoco en su versión en inglés, ha tratado de establecer vínculos entre la CIA y Henrique Capriles, Leopoldo López, el General (R) Rivero y el ciudadano americano Timothy Tracy.

El desconocimiento de Maduro en materia de política exterior es evidente y una vez más demuestra que no está preparado para gobernar, empeñándose en implementar acciones propias de la Guerra Fría, al punto que parece haber salido de una máquina del tiempo que lo transportó a la década de los sesenta. De seguir con esta política exterior, llevará a Venezuela al aislamiento, alejándonos de la cooperación internacional y nos haría vulnerable dentro de foros como la ONU y la OEA, colocando a Venezuela ante la comunidad internacional en situación similar a la que en la actualidad caracteriza a Irán y Corea del Norte.

@jeisakuvargas