8 DE FEBRERO 2015 - 12:01 AM
No se conocían personalmente, pero necesitaban hacerlo. Y así ocurrió el 13 de agosto de 2014 en la sala de audiencias del Palacio de Justicia, donde se juzga al dirigente opositor Leopoldo López por los hechos violentos con los que concluyó la marcha opositora del 12 de febrero del año pasado.
Él tomó la iniciativa: se le acercó, la abrazó y le dio el pésame. Luego, se puso de cuclillas frente a ella y la tomó de las manos por largo rato. Ambos tanteaban un mismo rosario de diez cuentas.
“Debes tener mucha fuerza y mucha fe. Dios no nos desamparará; ni a ti, ni a mí, ni a los muchachos que todavía están presos, ni a todos los venezolanos que queremos un cambio”, le dijo la mujer. Le regaló una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y un marcador de libros con la fotografía de Bassil Alejandro Da Costa Frías acompañada de una oración. Era Jeneth del Carmen Frías González, la madre del joven carpintero de 23 años de edad, el primer manifestante fallecido el 12 de febrero de 2014. Tiene 46 años de edad y fortaleza para luchar contra la impunidad que priva sobre la mayoría de las 43 muertes ocurridas durante el ciclo de protestas contra el gobierno que se inició hace un año.