La detención arbitraria ejecutada por funcionarios de la DIM contra Alejandro Silva, es un hecho que no debe pasar inadvertido, entre otras razones porque Nicolás Maduro había ordenado pocas horas antes, detener a un dirigente de Voluntad Popular y a otro de la tolda amarilla y no es una práctica aislada, por el contrario, durante el gobierno de Maduro han ocurrido suficientes casos similares para que el tema empiece a generar alarma tanto nacional como internacionalmente.
Se observa con preocupación cómo Venezuela se ha convertido durante los últimos 15 años en un país donde la práctica de la detención arbitraria, la cual tradicionalmente ha caracterizado a las dictaduras latinoamericanas y en general a los gobiernos de facto, se ha utilizado tanto por el gobierno de Chávez como por el de Maduro con el propósito de generar terror dentro de la oposición, y en consecuencia desmovilizarla. De esta manera se detuvo, por el solo hecho de militar en un partido político, al general (r) Antonio Rivero y por protestar pacíficamente a Gaby Arellano y otras estudiantes, esto sin olvidar las 300 detenciones ilegales como consecuencia de las protestas que siguieron a las elecciones del pasado 14A.


