Fuente: http://www.el-nacional.com
22 DE MARZO 2015 - 12:01 AM
A la situación de Venezuela, sin duda, le calza muy bien lo de inusual y extraordinaria.
Los dos adjetivos llegaron asociados a la consideración de Venezuela como amenaza a la seguridad de Estados Unidos. Ahora, a poco más de una semana de la orden ejecutiva con la que el presidente Obama activó las sanciones por corrupción y violación de derechos humanos contra siete funcionarios del gobierno venezolano, la conjunción del aliento a la confrontación militar y la difusión de datos alarmantes ha contribuido desde uno y otro extremo del espectro político a colocar esa orden y nuestra situación en su justa dimensión.
Por aquí no cesa el discurso oficialista lleno de deliberadas incongruencias, con llamados a la guerra y a la paz, identificación de enemigos internos y clamor por la unión, descalificaciones del presunto invasor mientras se invoca la voluntad de dialogar.