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martes, 4 de noviembre de 2014

Un país para entender



Fuente: http://internacional.elpais.com


Hace muchos años el ministerio de Turismo de Venezuela utilizaba el eslogan o lema Un país para querer. El mensaje estaba dirigido a los extranjeros porque si de los venezolanos se trataba, nunca supimos entonces cuánto queríamos a nuestro país hasta que nos ocurrió la catástrofe del chavismo. Aquellos que, venidos de otros lares, nos visitaban, quedaban encantados por muchas razones: el clima, las playas, las bellezas naturales, los excelentes restaurantes y, sobre todo, la simpatía y calidez de la gente. 

Hoy no somos un país para querer sino para entender y no solo para que nos entiendan los extranjeros, sino para entenderlo nosotros mismos. Cada día suceden tantas cosas que impiden el aburrimiento y nos mantienen en ascuas a la espera de lo que vendrá, que indefectiblemente es algo peor.

Imposible incluir en esta nota, por razones de espacio y de paciencia de los lectores, todo lo que nos viene a la mente para contar. Elegiré algunos sucederes que jamás creería quien no esté padeciendo en carne propia la revolución bolivariana, mezclada en una licuadora diabólica con el socialismo del siglo XXI:

domingo, 19 de enero de 2014

Venezuela: un totalitarismo que divide


Por: Dael Dávila Elguera
Firma invitada

Lo he visto en sus ojos. Esa mirada que reúne frustración, congoja, rabia y desazón. Lo he visto en diversos amigos estudiando en Estados Unidos. El último de ellos ha decidido no regresar. Les han robado el país dicen. Fueron los cubanos, ahora son los chinos, fue la corrupción y los burócratas. No hay comida en las zonas periféricas, cada vez escasea más los productos básicos. Dicen que en la capital la cosa es distinta,  la capital es el soporte del régimen. Pero ellos sienten, que aunque en un momento apoyaron la llamada revolución, el país se está cayendo a pedazos. Su pena es un dolor compartido, porque somos latinos y somos de la misma sangre. La rabia que genera la situación me recuerda a lo que paso en Perú hace más de veinte años. Ahora es Venezuela la que sufre las consecuencias de un régimen totalitarista que con el cuento de la revolución está destruyendo una de las posibles potencias en Sudamérica y condenando a la división a un pueblo.

viernes, 1 de marzo de 2013

Repercusiones en el Ámbito Internacional por la Crisis Generada ante la Inminente Desaparición Física de Hugo Chávez












Por: Juancarlos Vargas

Introducción.
La crisis política y social que vive actualmente Venezuela propiciada por sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que señaló que en Venezuela no hay falta temporal ni absoluta sino una supuesta continuidad administrativa, aunque el presidente electo Hugo Chávez no haya tomado posesión de su cargo a la fecha de hoy, sin que se conozca su verdadero estado de salud, tiene repercusiones en el ámbito internacional. A continuación nos referiremos a alguna de estas implicaciones tanto desde una perspectiva jurídica como política.
                 
Dirección de la Política Exterior.
Conforme al numeral 4 del artículo 236 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), es atribución del presidente “dirigir las relaciones exteriores (…)”. La primera reflexión que debemos hacernos es si el Vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro está facultado para dirigir las relaciones exteriores, pues es una atribución del Presidente, hay quienes pudiesen respondernos que los Jefes de Estados suelen delegar parte de esta atribución en sus Ministros de Relaciones Exteriores, ahora bien, aun cuando la mencionada Sentencia de la Sala Constitucional pretende dar legitimidad a los ministros nombrados en el anterior mandato, incluyendo a Elías Jaua, quien es el actual Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, es oportuno recordar la polémica que se generó por la forma en que se le designó en dicho cargo (Gaceta Oficial con cuestionada firma del presidente electo y fechada en Caracas a pesar que Hugo Chávez se encontraba para esa fecha convaleciente en la Habana).

lunes, 25 de febrero de 2013

El Progresivo Desmantelamiento de las Instituciones y del Aparato Productivo del País



Por: Juancarlos Vargas

Al igual que otros regímenes con rasgos de totalitarismo, el  régimen neo-totalitario chavista se ha caracterizado por duplicar organismos públicos.  Esta duplicación de organismos y por ende la división de autoridad ha sido exitosa para generar la confusión que requieren los totalitarismos, y en general los gobiernos no democráticos con el propósito de mantenerse en el poder. Arendt señaló que la coexistencia de un poder real y del ostensible es una herramienta que se emplea con el propósito de alimentar la incertidumbre de la que se nutren los totalitarismos. [1]


La duplicación de organismos contribuye a la ineficiencia, pero para los gobiernos totalitarios la eficiencia pasa a un segundo plano, debido a que el principal objetivo del líder es detentar el poder total sacrificando para ello la eficiencia administrativa y la capacidad industrial y económica. Se justifica que la estructura del Estado no sea eficiente argumentando que esa situación es transitoria, pues conciben las victorias o derrotas en términos de periodos muy extensos, para lo que acuden a metas globales.

Los Estados totalitarios se caracterizan porque el dictador o líder totalitario debe mentir para mantenerse en el poder. “El sistema de mentir a todo el mundo puede ser empleado con seguridad sólo bajo las condiciones de la dominación totalitaria, donde la calidad ficticia de la cualidad cotidiana torna a la propaganda superflua. En su fase anterior a la conquista del poder, los movimientos totalitarios nunca pueden permitirse en el mismo grado ocultar sus verdaderos objetivos”[2].

Esa afirmación se sustenta en la necesidad que tienen los movimientos totalitarios de aprovecharse de las masas, toda vez que éstas constituyen un ingrediente fundamental para configurar un Estado totalitario, esto lo ha logrado Hugo Chávez a través de dadivas y promesas, pocas de ellas cumplidas a cabalidad y otras a medias tintas para aglutinar el chavismo duro, al cual movilizan con facilidad bajo la manipulación y el uso de los recursos económicos de todos los venezolanos, principalmente de las enormes ganancias provenientes de la comercialización del petróleo.

sábado, 23 de febrero de 2013

¿Qué pasa en Venezuela? El sucesor













Por:  Zulmaire González y Zulmaire González



Desde que arribamos a Durham, Carolina del Norte en agosto de 2012 con propósitos académicos, ha sido cada vez más frecuente escuchar ¿Qué pasa en Venezuela? Esta interrogante ha sido formulada por compañeros, amigos, profesores e incluso por algunas personas desconocidas al reconocer nuestro acento. Dicha interrogante no siempre ha sido fácil responder en pocas palabras. A veces y dependiendo del tiempo e interés del interlocutor nos remontamos al año 1992 cuando el entonces Teniente Coronel Hugo Chávez liderizó el fallido golpe de estado, en otras ocasiones partimos del año 1998 cuando Chávez ganó sus primeras elecciones, o nos referimos al proceso constituyente que culminó con la Constitución de 1999 y también incluimos aspectos relacionados con su carisma y locuacidad. Además tratamos de explicar como utilizando los recursos provenientes de la venta del petróleo y su habilidad se ha convertido en un líder no solo regional sino también de alcance mundial. Últimamente las interrogantes se centran en que ha ocurrido en Venezuela desde que Chávez viajó a la Habana en diciembre de 2012, esto va acompañado de otra inquietud: Quién o quienes gobiernan actualmente en Venezuela?

Por ser Venezuela un régimen con rasgos neo-totalitario, el tema de la sucesión del jefe totalitario se caracteriza por evitar mecanismos claros de sucesión en caso de falta absoluta del líder, razón ésta por la que ha sido un propósito y no una casualidad alimentar la incertidumbre:

“El jefe totalitario, en marcado contraste, con todos los anteriores usurpadores, déspotas y tiranos, parece creer que la cuestión de sucesión no es excesivamente importante, que no se requieren para ocupar el puesto cualidades o preparación especiales, que eventualmente el país obedecerá a cualquiera que resulte haber obtenido la designación como sucesor en el momento de su muerte y que ningún rival sediento de poder le disputará su legitimidad”[1]

Parece que nuestro país ha llegado a un momento sobre el que mucho se ha hablado y escrito, el denominado “chavismo sin Chávez”. A partir de diciembre cada vez que escuchamos los "partes médicos" proporcionados bien por el Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, el Vicepresidente Ejecutivo, el Ministro de Relaciones Exteriores o cualquier funcionario que se arrogue esa atribución, nos preguntamos si nos están hablando con franqueza o nos están ocultando algo, en consecuencia la incertidumbre que no es nueva para los venezolanos, se apodera tanto de los partidarios como de los opositores al régimen. El fomentar la incertidumbre no es una fórmula original del chavismo pues el régimen desde sus inicios se ha hecho acompañar por la mentira, pues el mentir para mantenerse en el poder ha sido una de las enseñanzas del Castro-Comunismo que mejor han asimilado.

Todo parece indicar que al ungido por el presidente Chávez, el Vicepresidente Ejecutivo Nicolás Maduro se le ven las costuras, pues han pasado casi tres meses desde que el presidente Chávez le encomendó la tarea y hasta ahora no ha gobernado, se ha empeñado en alternar un verbo radical con un discurso que mezcla el elemento religioso con el sectarismo, se ha empeñado en imitar a Chávez sin mucho éxito y lo más grave de este mandato, es que el Vicepresidente ungido no toma decisiones sino que recurre a la Habana para que se decida el rumbo de Venezuela.

Lo que ha ocurrido en Venezuela desde diciembre de 2012, demuestra que sin el líder mesiánico Maduro y sus compañeros de lucha, se muestran incapaces de gobernar sin recurrir a la tentación del autoritarismo y la represión, alguna de las razones que permitirían explicar esta afirmación son: carecen de la experticia y el instinto político de Hugo Chávez por lo que son fáciles de manejar por los hermanos Castro, se sienten desorientados y desamparados pues se acostumbraron a obedecer al líder supremo y en estos momentos de presión son presa fácil del nerviosismo, de la contradicción y propensos a errar, aunado a ello está el elemento de las confrontaciones internas que abarcan tanto al ala civil como militar de la revolución, el cual si bien no ha estallado no deja de generarles tensión.

La pregunta no ha sido despejada, ¿qué pasa? y ¿qué pasará en Venezuela? son interrogantes que darán mucho que hablar en los próximos días.


[1] Arendt, Hannah, Los Orígenes del Totalitarismo (Trad. cast. de Guillermo Solana, México: Taurus, Primera Reimpresión 2004). Título original: The Origins of Totalitarianism, New York. Harcour Brace Javanovich, 1961.