El irrespeto hacia el estado de derecho y al imperio de la ley fue materializado de manera aberrante por el Tribunal Supremo de Justicia, a través de la tan comentada sentencia de la Sala Constitucional con ponencia de la Magistrada Luisa Estella Morales. Esta decisión constituye una burla para los venezolanos, pues con ella se pretende justificar, utilizando una vez más la mentira y la manipulación de la legalidad, el expresarse que aunque el presidente electo no tomó juramento de su cargo el pasado 10 de enero de 2012, como lo señala la Carta Magna en el artículo 231, se esgrimió la rebuscada tesis de la continuidad administrativa, con el propósito de dar una aparente legalidad de continuidad a los funcionarios nombrados por Chávez durante el pasado mandato constitucional, incluyendo al Vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro, quien a nuestro criterio está ejerciendo funciones al margen de la Constitución de 1999, así como evitar la declaratoria de la falta temporal y de la falta absoluta.
Esta estrategia carente de toda
ética y basamento jurídico tiene a Venezuela al borde de una crisis política,
social y económica sin precedentes, pues la incertidumbre, la sensación de
vacío en el gobierno, acompañada de la mentira, podrían generar la mayor de las
frustraciones entre los propios seguidores de Hugo Chávez, a quienes se les
señala que el presidente electo está gobernando, girando instrucciones y
tomando decisiones, cuando en realidad se desconoce su paradero y su verdadero
estado de salud.
