Fuente: La Patilla
A los hombres de uniforme con honor,
Venezuela está dominada por el comunismo desde el extranjero. Nuestras instituciones son hoy las principales estructuras de subsistencia del régimen de los Castro. Los vicios más desmesurados de nuestro sistema político se han perfeccionado en estos últimos 15 años de socialismo real, haciendo de la corrupción, la mediocridad y el crimen organizado los principales valores de la clase política servil al invasor cubano.
La delincuencia es política de este régimen: los pactos con grupos irregulares armados, que cuentan con la protección y anuencia de parte de las fuerzas coercitivas del Estado para cumplir funciones de dominación y control político, han destruido el tejido social; haciendo que la supervivencia sea la preocupación más importante, primero incluso que comer o trabajar.
La Libertad, ha sido confiscada por el centralismo y la obediencia: las fuerzas políticas que dicen oponerse al régimen, son del mismo trazado ideológico y traicionan a todos aquellos que ingenuamente confían en su rol opositor. Su conducta colaboracionista, reconociendo al mal-llamado gobierno como democrático, no obstante todas las perversiones del sistema electoral y del resto de los poderes públicos, da fe de lo que aquí se afirma. El reconocimiento de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, es sólo el último de los actos que evidencian la alta traición a nuestra Nación.




