Por Roberto Mata | 16 de febrero, 2014
“Esta mañana lloré temprano, después salí a visitar a mis amigos por Petare, Lebrún y Campo Rico, amigos míos y de Roberto, mi hijo. Algunos no sabían nada. Ellos se arrecharon y me pasaron la arrechera a mí. Y entonces dejé de llorar y, digo, estoy arrecho… ¡a mí no me va parar nadie ahora!”
Dos motorizados con cascos integrales, y a mansalva según los presentes, mataron a Roberto Redman (31) de un disparo directo a la cabeza.