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viernes, 10 de abril de 2015

Hablemos claro: es dictadura, no democracia imperfecta













Zulmaire González I 10 de abril de 2015


Llama la atención que después de todas las arbitrariedades y abusos de poder, violaciones sistemáticas de derechos humanos, falta de separación de poderes e irrespeto al estado de derecho por parte del régimen, muchos opositores siguen empeñados en llamar democracia al pseudo gobierno de Maduro, han optado por vivir en negación y hacer uso de la manipulación del lenguaje para evadir el principal problema que impera en Venezuela.

Es cierto que hay desabastecimiento, y que también la inseguridad nos está matando, que hay que hacer interminables colas el día que corresponde comprar los productos de primera necesidad y la inflación está por las nubes. Como venezolanos, todas estas situaciones denigrantes del ser humano nos indignan. Pero ese no es el problema de fondo en Venezuela.

El problema de fondo y aunque los estrategas políticos y de marketing no les guste usarlo porque son conceptos abstractos que supuestamente no los entiende el pueblo y no son atractivos electoralmente, son: carencia de libertad, ausencia de democracia, ¿cómo se traduce? se traduce en políticas de Estado para perseguir y reprimir, a través de detenciones arbitrarias, torturas e incluso asesinatos selectivos contra la disidencia, falta absoluta de separación de poderes, así como el empleo de una maquinaria para infundir terror a los opositores, desmantelamiento de las instituciones, por nombrar algunos ejemplos. ¿Por qué no hay libertad? El que protesta pacíficamente en contra del régimen va detenido, no hay libertad de expresión; el hecho que en Venezuela exista un control cambiario, significa que no hay libertad económica; cuando se tiene que hacer una carpeta y pedir autorización a Cencoex antes CADIVI para que autoricen unos dólares para que se pueda viajar no hay libertad de tránsito; cuando vas al supermercado y no puedes escoger la marca de tu preferencia sino comprar la marca socialista, no es un problema de democracia sino es un problema de falta de libertades, es una dictadura.

Para que volvamos a tener diversidad de productos en los supermercados, se acaben las colas, se decida atacar el problema de la inseguridad en el país, se elimine de una vez por todas el control de cambio, hay que adelantar una transición hacía la democracia. En derecho, hay un aforismo jurídico que dice “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”, y estoy totalmente de acuerdo con ello. Cuando el régimen deje el poder y volvamos a ser un país libre, democrático, rescatemos la institucionalidad, progresivamente, lo que tanto afecta nuestra calidad de vida va a mejorar. Pero para que eso suceda, primero tenemos que atacar el problema de fondo o problema principal, que es la falta de democracia y libertades, antes no. Algunos opositores piden desesperados que Maduro cambie y rectifique, pero eso no va a suceder.

Entonces, hay que llamar las cosas por su nombre y dejar de recurrir a la manipulación de los términos para confundir a la población, porque cuando dirigentes de la oposición deciden adornar sus discursos diciendo que en Venezuela hay “déficit de democracia”, “democracia enferma”, “democracia particular”, “democracia imperfecta”, “alteración de la democracia” y no hablan claro, están engañando al pueblo y, en esta situación tan grave que atraviesa Venezuela, lo correcto es trazar estrategias para restituir la democracia en Venezuela no para convivir con la dictadura.


@zulmaire
zulmairegonzalez@gmail.com


viernes, 21 de marzo de 2014

Maduro y la Corte Penal Internacional












JUANCARLOS VARGAS |  EL UNIVERSAL
jueves 20 de marzo de 2014  12:00 AM
La crueldad de las violaciones a los derechos humanos cometidas para reprimir estudiantes que han venido manifestando a lo largo y ancho del país, inicialmente contra la inseguridad que aqueja a Venezuela y posteriormente contra las políticas de Maduro, manifestaciones éstas a las que se han venido sumando de manera progresiva distintos sectores de la población, ha traído como consecuencia que cada día se planteen con mayor frecuencia las siguientes interrogantes: ¿Podría la Corte Penal Internacional (CPI) juzgar al régimen de Maduro por la comisión de crímenes de lesa humanidad? y ¿Cuáles serían los propósitos de esa denuncia?

La respuesta a la primera interrogante es afirmativa, debido a que el Estado venezolano está sometido a la jurisdicción de la CPI por haberse obligado a cumplir el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, al ratificarlo en fecha 07 de junio de 2000. Asimismo, existen elementos para denunciar ante dicho tribunal internacional a Maduro y cada uno de las funcionarios del régimen, sobre quienes existen denuncias, videos, fotografías, audios, entre otros medios, que son posibles utilizar como pruebas para procurar demostrar quiénes son autores intelectuales, instigadores, autores materiales, y cómplices por acción u omisión, especialmente de asesinatos, encarcelación en violación de normas fundamentales de derecho internacional, tortura, persecución de un grupo y otros actos inhumanos, delitos estos que están tipificados en los literales a, e, f, h y k del artículo 7.1 del Estatuto de Roma. Estas violaciones al Derecho Penal Internacional serían consecuencia de atacar desde el 05 de febrero de 2014, de manera constante y desproporcionada a integrantes de una población civil que solo ha pretendido ejercer su derecho a la protesta y expresarse libremente. Además de los funcionarios del régimen deben ser denunciados por las razones que expusimos en el artículo de opinión "Lesa Humanidad en Venezuela", también publicado por este medio, los integrantes de los grupos paramilitares que hayan participado en la comisión de dichos delitos.


lunes, 17 de marzo de 2014

Alvaro Vargas Llosa: Leopoldo López: El “hombre peligroso” de Venezuela

Fuente: The Beacon / blog.independent.org
Ante el asombro de Maduro, López sigue en marcha, convertido ahora en un icono del movimiento de resistencia desde su prisión militar de Ramo Verde.
Tras varios días en la clandestinidad, Leopoldo López, uno de los líderes del movimiento de resistencia de Venezuela, se entregó durante una masiva manifestación de protesta y proclamó: “Si mi encarcelamiento sirve para que el país despierte, ha valido la pena”.
La dictadura chavista encabezada por Nicolás Maduro lo ha acusado de actos de violencia relacionados con las recientes protestas. En realidad, como múltiples testimonios y una gran cantidad de pruebas gráficas lo demuestran, la violencia ha sido perpetrada por los grupos paramilitares, conocidos como “colectivos”, que el gobierno ha armado y ensalzado como protectores de la revolución bolivariana.
Estas milicias son similares a las que el gobierno cubano emplea rutinariamente contra sus críticos. No debería ser una sorpresa. Cuba participa activamente con el régimen venezolano y ha jugado un papel preponderante en el diseño y operación del aparato de seguridad. Los lazos de Maduro con La Habana se remontan a la década de 1980, cuando fue entrenado en la tristemente célebre Escuela Superior del Partido Comunista, también conocida como “Ñico López”. Desertores de los servicios de inteligencia han indicado que él ha tenido estrechas relaciones con el Departamento América de Castro, encargado de propagar la revolución por toda América Latina.

viernes, 28 de febrero de 2014

Venezuela Soberana - Enrique Aristeguieta Gramcko se dirige a la nación




Los abajo firmantes, queremos presentar a la opinión pública un documento titulado “URGE UNA TRANSICIÓN PARA RESCATAR LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA”,  dirigido a los venezolanos de buena voluntad, a los gobiernos del hemisferio occidental y a los medios de comunicación. Los objetivos de este texto son los siguientes:
Primero, exponer las razones por las cuales es inevitable que en Venezuela se produzca cuanto antes una transición amparada en la Constitución, con el fin de  evitar una catástrofe humanitaria, rescatar la democracia y reconstruir la República. Segundo, explicar cuáles deberían ser los alcances de dicha transición, para que quede enmarcada dentro de los parámetros establecidos por la Constitución, las leyes vigentes y el Derecho Humanitario internacional. Y tercero, preparar a la opinión pública nacional e internacional para los acontecimientos extraordinarios que se desarrollarán en Venezuela.