Por: Zulmaire González // El Universal
Sábado, 01 de junio de 2013
El chavismo sin Chávez comenzó oficialmente
el 14 de abril de 2013 con muy mal pie: impugnación de todo el proceso
electoral, devaluación, desabastecimiento, alta inflación, mayor índice de
inseguridad comparado con el año anterior, problemas económicos, intervención
del sistema eléctrico, corrupción, AH1N1, más las divisiones internas en el
PSUV. Nada fácil para Nicolás Maduro a quien se encomendó continuar y mantener
la llamada revolución bolivariana.
En un país normal y totalmente
democrático, donde los gobernantes y los que dirigen las instituciones están
avocados a resolver los problemas ciudadanos de forma transparente y con
independencia partidista, en este momento se estaría trabajando para generar
las políticas públicas que lleven a la solución de los problemas. Pero,
lamentablemente, en nuestro país pasa todo lo contrario debido a que la
palabra democracia está en entredicho, un número importante de los funcionarios
que laboran para el Estado están al servicio de un partido, así como de un proyecto
político, esto en la mayoría de los casos con el propósito de aumentar sus
respectivos patrimonios personales a costa del dinero que pertenece a todos los
venezolanos.