Firma Invitada: Emilio Guede - Cineasta
Las pregonadas reformas de Raúl Castro no son otra cosa que volver a lo que ya existía en Cuba antes de su revolución: la economía de mercado (léase capitalismo) basada en la relación entre oferta y demanda y la libertad individual para comprar y vender.
Esos movimientos pretenden dar la impresión de un cambio en su sistema económico para tentar la avaricia de inversionistas que no tengan a menos asociarse con una dictadura que, entre sus incontables barbaridades, ha asesinado en el paredón a miles de opositores. Y no cambia en que sigue dando golpizas, sometiendo a prisión y aplicando todo tipo de castigo a los hombres y mujeres que desafían diariamente el mandato ilegítimo de un gobierno impositivo y cruel.
Invertir bajo el castrismo sería una torpe jugada financiera. Tener de socio a un gobierno que no ha respetado ni a sus propias leyes es altamente peligroso. Téngase presente que en Cuba no hay ley superior a la voluntad del que manda.
