Mayo 13, 2014 6:27 am
Además de la posibilidad de morir o de salir lesionados a mano de las bandas paramilitares del chavismo, o de ser torturados por la Guardia Nacional, los estudiantes que protestan en las calles contra el régimen de Nicolás Maduro enfrentan un riesgo adicional que erizaría la piel de cualquier venezolano: la posibilidad de ser enviado a una de las temidas cárceles comunes del país petrolero, publica El Nuevo Herald.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido con más de la mitad de los 180 manifestantes que permanecen bajo arresto por protestar, quienes han sido enviados a los distintos centros penitenciarios del país.
Las cárceles venezolanas están entre las más peligrosas de América Latina y han sido descritas por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como “sucursales del infierno en la tierra”. Muchos de estos centros penitenciarios son controlados por bandas delincuenciales, cuyos líderes –conocidos localmente como Pranes– actúan como la máxima autoridad y frecuentemente deciden quiénes viven y quienes mueren.



